Lilia nació en el D.F. de México y vino a los estados unidos con su cuñada y su sobrino en 1997 cuando tenía diez y siete años.  Una mujer simpática, chistosa, y autosuficiente, es casada, y tiene dos hijos, Diego y Oliver, de cinco y ocho años.

Lilia se destaca como mujer fuerte, trabajadora, y extraordinaria en el sentido que desafía los estereotipos de inmigrantes que vienen a los estados unidos. Vino a este país porque quería vivir de una manera diferente de lo que veía en la ciudad de México. Su hermano, que tiene cuatro años más que ella, ya estaba en los estados unidos trabajando en construcción. Pero para Lilia, la decisión de venir aquí era una elección. No fue por necesidad. Lilia sentía hacer algo diferente, explorar otro lugar—el mismo que los alumnos de Duke quienes optan por estudiar en el extranjero por un semestre.

Lilia siempre soñaba de vivir en otro país, pero dice que no se dio cuenta cuando se despidió a su familia que no iba a poder visitarles cada vez que quisiera hacerlo. Hoy día, hace catorce años que no ha visto a sus padres y a sus dos hermanos que todavía viven en la ciudad de México. Aunque se mantiene en contacto con ellos por teléfono, Facebook, y Skype, Lilia les extraña muchísimo.

No obstante, Lilia describe su vida aquí en Durham, Carolina del Norte como “muy tranquila.” Trabaja casi todos los días de la semLilia (excepto el sábado y el domingo). Le gusta que todo lo que necesita—tiendas, centros comerciales, y supermercados—está cerca de donde vive. Más importante, le interesa la diversidad de personas que se ve en Durham y la pluralidad de cultura que se encuentra aquí. Le gusta conocer a muchas personas y hablar con ellas.

Lilia conoció a César, su esposo, en la casa de una amiga. César también tiene un trabajo muy duro físicamente y psicológicamente puesto que tiene que viajar durante la semLilia. Vuelve a pasar tiempo con Lilia y los niños por los fines de semLilia, pero usualmente su trabajo en construcción lo deja muy cansado al regresar a la casa. Claro que Lilia extraña a César cuando él está trabajando, pero ella también está muy ocupada. Tiene que cuidar a Diego y Oliver en cuanto regresen de la escuela cada día, entonces se considera dueña de casa, por lo menos cuando César está fuera. Para Lilia, hay que limpiar su propia casa, asegurar que los niños están cumpliendo su tarea, preparar el desayuno y cocinar la cena, lavar la ropa—todo eso después de pasar mucho tiempo en las manos y rodillas limpiando otras casas.

Pero Lilia no parece estar demasiada frustrada con la situación. Claro que le gustaría no limpiar casas por el resto de su vida, pero no la describe como una circunstancia insostenible. Para Lilia, quien ha trabajado limpiando casas desde 2001, el trabajo también es algo social. Trabaja con su prima, Gabi, su cuñada, Elizabeth, y su amiga, Esther, quien cuidaba a Oliver cuando era bebé. El hecho de que su trabajo no es algo solitario hace que Lilia pueda considerar el tiempo de trabajo no sólo como método de apoyar a su familia económicamente, sino también manera de socializar con sus amigas.

Lilia también está más o menos satisfecha con su situación de trabajo porque tiene la libertad de organizar su propio horario. Trabajaba en una compañía de limpiar casas, Molly Maids, desde 2001 hasta 2004. En esta posición, tenía que limpiar cinco casas cada día. Aprendió las técnicas de limpiar por medio de videos en inglés. Los dueños de la compañía eran señores americanos que tenían más o menos cincuenta años. Lilia dice que eran tranquilos y justos, y aunque el trabajo era muchísimo, la pagaban lo adecuado. El problema era que las empleadas tenían que limpiar muy rápidamente y no tanto podían controlar el horario.

Un día, Lilia estuvo en el gimnasio cuando un entrenador moreno le preguntó si quisiera su ayuda con hacer tarjetas de negocio. Las tarjetas le ayudaban a Lilia recibir recomendaciones de otros dueños de casa. Entonces Lilia se convirtió en dueña de su propia compañía, o pequeño grupo de mujeres que limpian casas. Ha trabajado para ella misma desde las 2004 cuando salió de Molly Maids. En el principio, empezó solita limpiando dos casas cada semLilia, y a través del tiempo, aumentó el trabajo. Después, su cuñada y su prima, y más tarde su amiga, se juntaron al grupo. Ahora mismo, las mujeres tienen la libertad de trabajar más despacio y de tener cuidado con su trabajo para asegurarse que están haciéndolo adecuadamente. A veces, trabajan en dos grupos separados para poder limpiar más casas cada día. Aún así, el grupo de familia y amigas parece ser muy importante para Lilia.

Sobre todo, Lilia es el tipo de persona que le gusta relacionarse, preguntarse “por qué,” e investigar las respuestas. De hecho, dice a menudo que “debería ser periodista” en lugar de trabajar limpiando casas. También es extraordinariamente autosuficiente, que se ve en el hecho de que empezó su propio negocio. Asimismo, se puede ver este aspecto de su personalidad en otras formas. Lilia dice que hace las cosas por sí misma y no espera que llegue su esposo para hacerlas. Por ejemplo, una vez Lilia reorganizó la sala de estar, incluso movió la televisión pesada, sin la ayuda de su esposo. Porque él trabaja durante la semLilia, Lilia percibe que su rol es hacer las cosas independientemente.

Otra manera en que Lilia ha demostrado su fuerte voluntad es que obtuvo su GED (el equivalente de un certificado de escuela secundaria). En 2004, estudió y tomó clases por cuatro meses para prepararse por los exámenes en literatura, matemáticas, y otras materias. También, Lilia tomó clases gratis de inglés en Durham Technical Community College y alcanzó el sexto, y más alto, nivel. Dice que no habla el inglés con fluidez porque olvida el vocabulario, pero todavía es impresionante que asistió a las clases aunque siempre está muy ocupada.

En su tiempo libre, Lilia le gusta hacer zumba, descansar, mirar películas, y apoyar a las actividades de sus hijos. Va en familia a una iglesia cristiLilia todos los domingos porque piensa que es importante inculcarles a sus hijos en el amor de Dios. A veces, va a los partidos de fútbol de Diego, quien tiene “fiebre” de futbol. Incluso tiene un libro gigante de jugadores que incluye los de Barcelona, su equipo favorito. Lilia planea quedarse aquí en Durham para que sus hijos puedan estudiar en escuelas de calidad y recibir una buena educación. Su sueño es que Diego y Oliver terminen la escuela secundaria y que persigan estudios avanzados en alguna universidad. Parece que los niños de Lilia son su mundo entero, y dice que sus memorias más felices fueron cuando nacieron los dos. Le encantaba escuchar los latidos de sus corazones cuando estaba embarazada.

Los chicos tienen la ventaja de hablar dos idiomas con fluidez. Lilia piensa que es importante que sus hijos sean bilingües, entonces les habla español en la casa y ellos tienen que responderle en español. Diego, el mayor, nunca habla “Spanglish” pero a veces prefiere usar el inglés. Oliver, el menor, habla más español aunque se habla inglés en la guardería que asiste desde que tenía un año. Sobre todo, Lilia quiere que sus hijos se desarrollen y que progresen para que puedan tener el trabajo que más les interesa.

Lilia se siente muy bendecida por tener la oportunidad de vivir, trabajar, y criar a sus hijos en Durham. No obstante, ella todavía piensa que hay mucha discriminación aquí contra los latinos. Por ejemplo, a veces se encuentra con cajeros quienes solamente dicen “hola” a la gente blanca. No saludan a los Hispanos y además no son amable con ellos. Es algo pequeño, pero cuando es frecuente no es agradable. Otro suceso de discriminación fue cuando Lilia fue a la corte a sacar su permiso para casarse. No tenía seguro social porque no tenía documentos, pero tenía su número de Tax ID y su pasaporte. Una persona morena a cargo de dar los permisos no la dio a Lilia el documento sin un número de seguro social aunque sólo se necesitaba el pasaporte. Lilia tuvo que esperar hasta que vino alguien quien hablaba español de su almuerzo para darle el documento necesario sin ningún problema.

Pero la discriminación no es solamente en la esfera pública. También se puede encontrar dentro de las casas. Una vez, una dueña de casa donde trabajaba Lilia le escribió una nota muy desagradable que dice: “Hola Lilia, por favor pregúnteles a sus empleados que no coman nuestra comida. La última vez que regresé a casa, faltaron dos Cokes de un paquete de seis no abierto, y envolturas de barras de granola en la basura.” Hay dueñas que son amables y siempre les ofrecen a Lilia y a su grupo algo para beber y para comer mientras limpian. Pero a veces, como explica Lilia, las dueñas de casa ni les ofrecen nada. En mi opinión, éste tiene que ver con la codicia y con no tratar a las personas con respeto.

También hay ejemplos de discriminación en la sociedad general, como el hecho de que la gente sin documentos no pueden obtener una licencia de manejar. Mucha gente sin documentos habla del miedo continuo de ser deportada en cualquier momento. Un accidente inconsecuente se convierte en algo muy trasformativo cuando no se tiene una licencia de manejar. También hay consecuencias de seguro social, seguro de salud, y seguro de propiedad cuando no se tiene documentos. Revelando una expresión idiomática que tiene que ver con la represión de la ascensión social de la gente sin documentos, Lilia dice que “aquí, te cortan las alas.” La implicación es que la gente sin documentos se puede mover y hacer decisiones libremente, pero no se puede volar. En totalidad, es una vida insegura, pero todavía puede ser una vida feliz.

No obstante, una instancia más explícita de discriminación contra los latinos o contra las mujeres que limpian fue cuando Lilia limpió la casa de dos doctores quienes tenían dos niños adoptados. Los padres se dieron cuenta de que faltó una botella de tequila del bar, entonces le echaron la culpa de robarla a Lilia. Ni siquiera consideraron que pudiera de haber sido su propia hija de catorce años, pero fue ella, no Lilia. Lilia les explicó que Gabi no pudo beber porque estaba embarazada, y les juró que ella no lo hubiera robado. Un día, Lilia encontró unas botellas de cerveza en el cuarto de la niña mientras estuvo limpiándolo. Les dijo a los padres que necesitaban revisar el cuarto de su hija porque Lilia pensó que fue la niña quien robó la botella de tequila. Pero ellos nunca le dijo “lo siento” a Lilia porque fue un caso de orgullo.

En general, a Lilia le cae muy bien los dueños de las casas. Le gusta hablar el inglés con los dueños porque piensa que ellos la considera más confiable porque pueden comunicar en la misma lengua. También Lilia le gusta conversar con los dueños para que haya una confianza mutua y se conozcan más.

Parece que Lilia está cómoda en el ambiente de Durham porque es una ciudad más segura que la ciudad de México. Lilia no disfrutó mucho de su ciudad de origen porque era joven y no podía explorarla mucho, pero ella habla de la inseguridad allí. Incluso le daba miedo salir sola en la ciudad. En México, Lilia explica, hay un machismo muy prevalente en el país, pero la palabra “machismo” tiene un significado diferente que tiene en los estados unidos. Significa en México específicamente que una mujer está sometida por su esposo. No sólo significa que crea un estigma cuando una mujer quiere trabajar y no le permiten un puesto laboral. Es verdad que no había igualdad en la ciudad de México hace quince años, y que todavía no hay igualdad, pero Lilia piensa que ahora hay más igualdad en el país.

A pesar de eso, Lilia dice que la memoria más triste fue cuando se dio cuenta de que su tía perdió a sus dos hijos que eran camioneros en la ciudad de México. Un día, no regresaron de su ruta y hace tres años que están perdidos. Se sospecha que alguien los secuestró por el camión, su dinero, o algo así. La parte más horrible es que en México, no hay detectives para buscarles a menos que se tenga mucho dinero. Es irónico que aunque la ciudad de México es más segura para su gente en el sentido que tiene residencia legal allí, quizás sea más peligrosa que vivir en los estados unidos sin documentos.

— Anna Mukamal